Ridley Scott, creador de obras imborrables como Blade Runner o Alien, el octavo pasajero, vuelve al género de ciencia ficción con un film que, según él, no se trata de una precuela como tal de Alien. Sin embargo, aquellos a quienes les gustara la película que hace más de treinta años nos aterró pensando que podríamos tener un alien dentro, se mueve con numerosas referencias al monstruo y al propio film, llenando el contexto de un aura más filosófica y planteando más preguntas que respuestas. ¿Consigue Scott sorprender o decepcionar? En mi opinión, ambas cosas.